El ex intendente de la ciudad de San Luis, Enrique Ponce es el segundo dirigente que habla en esta página en la serie de entrevistas que presentamos en diciembre, y que invitan a reflexionar sobre un conjunto de temas comunes y otros particulares propios a cada uno de ellos.

A un año de dejar el sillón de San Martín y Belgrano, el ex intendente rompe el silencio y comparte su visión del año 2020, opina sobre las gestiones de los gobiernos durante la pandemia, hace una retrospectiva sobre el armado del frente electoral que lo llevó a competir por la Gobernación provincial en 2019 y habla de sus planes políticos y sueños personales.

 

Pregunta: -La crisis ha provocado un colapso de las estructuras que sostuvieron la “normalidad” previa. Intelectuales como Giorgio Agamben consideran que la reacción de los Estados contra la pandemia ejemplifica la figura del estado de excepción como clave de comprensión de los dispositivos de control. ¿Usted cree que es necesario redefinir el rol del Estado? ¿Qué evaluación hace de la gestión de la pandemia llevada adelante por los Estados en general, y por la provincia de San Luis en particular?

Enrique Ponce: -Creo que este filósofo italiano tiene una mirada muy crítica respecto del manejo de la pandemia en Italia, ya que sostiene que todas las medidas de emergencia que toman los Estados son irracionales y completamente injustificadas, fundado en el resultado que arrojan las estadísticas en cuanto a que el coronavirus provocaría  síntomas leves en el 90% de los casos, mientras que en aquellos en los que puede desarrollarse una neumonía, sólo el 4% requiere hospitalización en cuidados intensivos.

Entonces se pregunta ¿por qué los medios de comunicación y las autoridades se esfuerzan por difundir un clima de pánico, provocando un verdadero estado de excepción, con graves limitaciones a la libertad de tránsito y una suspensión del funcionamiento normal de las condiciones de vida y de trabajo en regiones enteras?

Coincido con ese punto de vista sólo en lo que hace al manejo abusivo y desproporcionado del estado de excepción que han hecho demasiados gobernantes, muchos de los cuales pareciera que estar muy cómodos restringiendo derechos y garantías, al mejor estilo monárquico de la edad media.  

Pero difiero en que deba minimizarse la situación y mantenerse un funcionamiento normal de las condiciones de vida de los ciudadanos basado solamente en un parámetro cuantitativo, por mínimo que parezca.

No podemos manejarnos de esa manera. Una sola vida de un ciudadano que se preserve por las medidas de atención y cuidado que se tomen, justifica que los medios difundan permanentemente noticias del COVID y los gobiernos tomen medidas “racionales” y provisorias en estado de excepción, hasta tanto se dimensione adecuadamente el alcance que puede tener una cuestión tan extraordinaria como la que atravesamos, y la ciudadanía esté segura.

Ahora bien, no creo que esta pandemia amerite que deba cambiar el rol del Estado. Eso es una falacia.

Todos los estados, conservadores, comunistas, liberales, de izquierda, tomaron cartas en el asunto y respondieron de igual manera protegiendo a la población, con matices en las medidas, ya sea más restrictivas o no, pero no significó por ello que debieran reformular su rol sustancial.

En cuanto a Argentina, nos manejamos bien, la anticipación ayudó a ganar tiempo para mitigar el daño y poner en condiciones lo mejor que se pudo el sistema sanitario que pudiera contener la demanda, cuya falta de inversión en infraestructura data de años, aunque igual resultó insuficiente dado que quedó al desnudo no sólo ese déficit sino el que atraviesa todo el sector de salud, en materia de recursos humanos con sueldos razonables, insumos, tecnología médica, etc.

Por último, en San Luis, el manejo ha sido muy grave sobre todo por el autoritarismo y la falta de empatía con las personas, muchas de las cuales han vivido situaciones dramáticas que no han sido atendidas o apaciguadas por nadie. Por un lado, las medidas y falencias comprobadas del colapso del sistema de salud y la improvisación expuso una realidad dolorosa que todos sabíamos, y es que los Rodríguez Saá en 40 años, no invirtieron en infraestructura de salud, educación ni en sistema productivo. Se la pasaron realizando obras faraónicas despilfarrando recursos, priorizando los propios intereses por sobre el bien común y conteniendo a la gente de menores recursos con planes sociales de indigencia, sin preocuparse por generar el acceso a fuentes genuinas de trabajo.

De qué sirve hacer un hospital de siete mil millones de pesos en la capital puntana, si en toda la Provincia no hay suficiente cantidad de centros de salud, que puedan atender las más elementales necesidades sanitarias de las personas en los lugares en los que desarrollan su cotidianeidad y tienen centro su vida.

Por otro lado, también es muy grave –y en este punto es donde le doy la razón a Agamben – que apelen al “terror» y “castigo” como método para evitar que se expanda la pandemia. Eso demostró el fracaso de esa política de terror impuesta desde la cabeza del gobierno provincial, propia de alguien que es autoritario y autócrata, y que además no tiene ni idea de cómo se siente una persona que jamás tuvo un conflicto en la justicia, y que ahora termina embargado por $500.000, o ha sido metido preso, y despedido si estaba en el plan de Inclusión Social, por la sola circunstancia de haber salido a proveerse de víveres. Además del terror están utilizando a los procesos penales como mecanismo de extorsión y esquilmarle los bolsillos, de por sí vaciados por las penurias económicas y falta de trabajo.

 

Pregunta: -Roberto Follari, Licenciado y Doctor en Psicología por la Universidad Nacional de San Luis, en el ensayo “El Futuro después del Covid-19” opina que “hay un evidente crecimiento en la valoración de la solidaridad y lo mancomunado; aunque a la vez, se registran aumentos del miedo individual y colectivo”. ¿Cuál es su visión sobre cómo la crisis está redefiniendo nuestras relaciones?

Enrique Ponce: -No puedo opinar sobre ese ensayo de Follari porque no lo leí, ahora bien, creo que la solidaridad y lo mancomunado es muy propio de los puntanos, aun antes de la pandemia. Basta analizar las redes sociales para ver cómo la gente genera su propia red de contención, se comunica y siempre se observan actos de acompañamiento, solidaridad, y ayuda. Por ejemplo, cuando hay incendios, inundaciones, o una fábrica cierra y deja sin trabajo a decenas de trabajadores. Todos nosotros nos solidarizamos, participamos de colectas, bingos, bonos, tratando de dar una mano, acompañando a víctimas, etc. Por supuesto que en una situación como la que estamos viviendo, ese sentimiento aflora con mucha mayor nitidez.

En cuanto al miedo, lógico. Todos vemos casos de familiares, amigos, conocidos que sufrieron o sufren porque están afectados por el virus, que debieron ser atendidos en el hospital, alguno que trágicamente ha fallecido, y eso, duele mucho. E inspira temor. Desea que no les suceda a sus seres amados ni a uno.

Pero no creo que se estén redefiniendo nuestras relaciones. Quizás, sí en el aspecto que tiene que ver con la manera de comunicarnos, ya que ahora, debemos hacerlo a través de videollamadas, pero eso, que ahora es una necesidad, cuando cese esta pandemia limitante sin duda retornaremos a esa normalidad con la que nos relacionamos afectivamente, que hace al vínculo personal directo, al encuentro, la reunión. Es irremplazable en una comunidad lo presencial y la inmediatez. Lo que sí está produciéndose inexorablemente es una redefinición global de las relaciones humanas debido al avance de la inteligencia artificial y los algoritmos. En pocos años más, la inteligencia artificial reemplazará el trabajo de muchas de las actuales fuentes de trabajo existentes. Es muy apasionante leer sobre el tema. Recomiendo la lectura del libro Sapiens. De animales a dioses, de Yuval Noah Harari que profetiza cambios radicales para el año 2050. Entre ellos, la inteligencia artificial y la biotecnología. Cuando leo a este autor, o a otros que nos enfrentan con los desafíos tecnológicos que vienen, es cuando más me duele y preocupa la situación que viven nuestros co-provincianos, en especial los niños y niñas sumidos en la pobreza, y los jóvenes que no pueden aspirar siquiera a conseguir un trabajo digno.

 

Pregunta: -La utilización de herramientas tecnológicas que facilitan el contacto de manera virtual modificó los ámbitos de interrelación –gobierno, trabajo, formación, entretenimiento-. ¿Cómo ve el impacto que la pandemia provocó en los sistemas de gestión de gobierno –virtualidad en sesiones, encuentro vía zoom, gestiones digitales? ¿Cree que los cambios que produjo tienden a permanecer en una nueva normalidad?

Enrique Ponce: -Ahora, con la crisis del coronavirus, no hay duda que todos hemos redimensionado el fenómeno de la virtualidad y también descubrir sus bondades, aunque no exento del vértigo que ocasiona sobre todo a los que no somos nativos digitales. Procesos que antes habrían llevado años o décadas, ahora tienen lugar en cuestión de días. El empleo de robots se acelerará, incluso en el cuidado de los enfermos o de los diagnósticos médicos a través del móvil.

Pero hay un peligro. La epidemia es la tapadera perfecta para que los gobiernos quieran usar la tecnología para controlar a la población con la excusa de la expansión del coronavirus. Imaginemos que un día un gobernante quiera obligarnos a ponernos un brazalete biométrico que registre nuestra temperatura corporal. En un momento dado, la epidemia acabará, pero el Gobierno podría decir que es posible que venga una segunda oleada, o que el brazalete también es muy útil durante la temporada de gripe, que mejor hay que seguir llevándolo. Y después ese brazalete signifique que estemos controlados por ese gobierno en todos nuestros aspectos las 24 hs del día. Ese es el peligro. Todo lo que antes considerábamos ciencia ficción, hoy empieza a tener visos de realidad.

 

Pregunta: -Más allá de la pandemia, los indicadores oficiales muestran que se duplicó la pobreza en la provincia de San Luis y que el sector privado no crece desde hace 50 meses. ¿Cómo imagina a la provincia de San Luis superada la pandemia?, ¿Cuáles son los actores sociales o sectores productivos que demandarán una asistencia extraordinaria?

Enrique Ponce: -Ya antes de la pandemia había 7 mil millones de déficit, y una cifra parecida de endeudamiento. Prácticamente no hay inversión en obras públicas que active la economía, salvo la promesa de obras de infraestructura financiadas por la Nación, pero que aún no se han puesto en marcha. El 65% de los menores de 17 años viven en hogares pobres. Ahí está el futuro de nuestra provincia. Es evidente que la crisis de COVID ha empujado a los hogares a un deterioro abrupto y pronunciado con efecto regresivo sobre la pobreza e indigencia. El nuevo escenario afectó aún más la inversión, la economía formal y ha impactado en la reactivación agudizando la exclusión social. El efecto COVID afectó mucho más a los sectores vulnerables.

Hay una clara crisis económica, la gente se ha empobrecido estrepitosamente, han cerrado muchos negocios que eran fuente de trabajo de otros, y pienso que luego de la pandemia se va a agravar aun más. No ha sido nunca una prioridad del gobierno de Alberto Rodríguez Saá cuidar las fuentes de trabajo, por lo que cientos de fábricas y comercios han debido cerrar sus puertas dejando miles de puntanos desocupados y desamparados. Desde que está en el gobierno se ha dedicado a administrar pobreza con la pericia de un CEO, mediante planes sociales, pero no ha tomado ninguna medida efectiva para preservar los puestos de trabajo del sector privado, sumado a que atosiga a los comerciantes con multas y persecución para que paguen toda la asfixiante e intolerable carga impositiva, por los aumentos brutales del 60 % que tuvieron, en lugar de darles herramientas para que puedan mantener sus actividades comerciales de servicios y de producción.

Es imperioso que luego de la pandemia se busque revertir la situación tomando medidas que puedan generar nuevas posibilidades de estudio y trabajo, y además para salir de la pobreza estructural que hipoteca el futuro de nuestros jóvenes. Sin duda alguna, los actores sociales que necesitaran toda esa ayuda son el comercio y la industria.

 

Pregunta: -Usted fue uno de los pilares del armado de un frente electoral opositor al gobierno provincial. Con la perspectiva del paso del tiempo, ¿Qué análisis hace de ese armado?, ¿Qué le faltó para hacerse con el triunfo en la provincia?

Enrique Ponce: -Ahora pareciera contra fáctico analizar la situación. Es como opinar del partido de futbol del domingo con el diario del lunes. Pero con una mirada hacia atrás, y haciendo una autocrítica, creo que, si bien se hizo mucho por robustecer el frente electoral anterior de San Luis Unido, se perdió mucha energía y se tensionaron mucho las disidencias internas de los distintos espacios opositores que integraban el frente. El clima no era el de mayor confianza, y caíamos en el juego del oficialismo que nos hacía perder energía contestando agravios, o resolviendo problemas judiciales, antes que ponernos todos con un solo objetivo que no debió ser otro que ganar la Gobernación de la provincia.

Creo que hubo sectores o actores políticos, que antes que priorizar ese objetivo aspiraban fundamentalmente a llegar a un cargo menor, poniendo el interés personal o partidario, por sobre el objetivo general. Creo que no van a caer simpáticas mis manifestaciones, pero creo que eso fue decisivo para que no se alcanzara el triunfo que estuvo muy cerca. Decidí acompañar a Claudio Poggi en la formula provincial, y debo reconocer que él puso todo, recorrió varias veces la provincia acercando a la gente una muy buena plataforma de plan de gobierno, pero no fue suficiente. Aun en su rol de componedor de los distintos sectores internos, había internas brutales, que para nada ayudó al objetivo que buscábamos. Algunos sectores pasaban facturas políticas pasadas, o no les caía demasiado bien alguna candidatura, o había divergencias de criterios en la selección de candidatos, pero creo que fundamentalmente fue, además de todo eso, la falta de confianza propia de algunos que no creían que ganar era posible. Creo que ahora, frente a las próximas elecciones, el panorama es propicio para aprender de esos errores, asumir que no podemos seguir cometiéndolos y unificar fuerzas para armar un frente electoral potente con las mejores hombres y mujeres para todos los cargos, que pueda ser visualizado ante la ciudadanía como una esperanza del cambio que necesita nuestra provincia. La interna es el camino lógico para lograrlo. Que cada uno que anhele un puesto de lucha, salga a ganárselo frente a sus adherentes o afiliados para conseguir esa legitimidad. Y el que pierda, que acompañe, no que se vaya a la casa, o boicotee al que ganó. Mi compromiso es y será ese si me toca estar convergiendo en un frente opositor en el futuro.

 

Pregunta: -Enrique Picco, el candidato a intendente de su espacio político quedó en tercer lugar hace poco más de un año en la elección municipal. Su candidatura –la división opositora- le permitió al oficialismo provincial ganar la ciudad capital. ¿Qué análisis hace de esa coyuntura?, ¿Qué autocrítica hace?

Enrique Ponce: -Esta respuesta tiene que ver con la anterior. Y lo que pasó, fue fruto de eso. No reunimos el consenso necesario para lograr que Enrique Picco sea el único candidato de la oposición. Antes de eso, decidí abrirme del Frente San Luis Unido porque consideré que no era aceptado mi rol como principal armador del frente municipal, ya que a Poggi le tocó, obviamente, serlo de su campaña a gobernador. Entendía que la sucesión correspondía a la gestión que se iba, y mi propuesta a los demás espacios políticos fue la de conformar un gobierno de transición con figuras políticas de cada uno de los integrantes del frente en las Secretarias, como antesala de la lucha por llegar a la provincia en el 2023.

Habíamos acordado manejarnos con encuestas y diálogo para lograr por consenso llegar a una solución lógica, pero discrepamos todos. La falta de confianza fue el principal factor. No hicimos lo necesario para construir ese basamento fundamental para encarrilarnos al objetivo que nos proponíamos, con miras a darle al pueblo de San Luis una sólida y experimentada alternativa de gobierno democrático, distinta a la que impera desde hace 40 años. Dejamos pasar una buena oportunidad de cara al futuro. Así fue como se alzó con el triunfo el oficialismo. Estimo que, por haber sido el Intendente, la mayor responsabilidad cae sobre mí. No supe, no pude o quizás no quise del todo, aceptar algunas reglas de juego, que entendía no eran las más justas para el modelo político y de gestión pública que realicé en los 8 años de mis dos períodos de gobierno. Creo que esa lección es importante tenerla en cuenta ahora para que no se repita dentro de tres años. Estoy convencido que, si estamos unidos, le ganaremos al sucesor de Alberto Rodríguez Saá que nos toque enfrentar. Por eso pienso que la única forma de lograrlo es la de elecciones internas únicas de todos los espacios para todos los cargos electivos.  Y el que pierda que acompañe, como ya dije.

 

Pregunta: -A un año de haber dejado la intendencia de San Luis, ¿qué balance hace de sus gestiones al frente de la municipalidad?, ¿Cuáles son los aspectos que considera que fueron exitosos?, ¿En cuáles piensa que pudo haber avanzado más?

Enrique Ponce: -Si me baso en números reales y objetivos, fue la gestión que más hizo. Tanto en infraestructura como en la mejora de los servicios públicos. Con decencia y esfuerzo, con conciencia de la necesidad de erradicar y mitigar cualquier atisbo de corrupción, y cuidando el dinero del contribuyente, pudimos conformar un equipamiento histórico de maquinaria y equipos que nos dio un nivel de autosuficiencia de gestión que se tradujo en ahorrarle al vecino mucho dinero, ya que una cuadra de asfalto realizada por administración nos costaba la mitad de lo que salía si debías realizarla con una empresa privada. A través del Master Plan, pensamos la ciudad para los próximos años, y, de hecho, lo que está intentando hacer ahora el nuevo intendente, surge de nuestros estudios, en tránsito, smartcity, red de agua y cloacas, provisión de agua, y mejora del tendido eléctrico para la conversión a leds.

Nos animamos a darle un sentido integral a la gestión pública, articulando planes con Nación como lo está haciendo recién ahora Alberto Rodríguez Saá. Como ejemplo puede exhibirse haber adquirido para la ciudad, después de los intentos de todas las gestiones anteriores que no lo consiguieron, el predio La Amalia, que era propiedad del Ejército y donde funcionó un centro clandestino de torturas y desapariciones, hicimos dos obras de desagües pluviales, una de ellas que está terminando esta gestión, nueva planta de cloacas, de agua, etc.

Pusimos más de 50 km de nuevas redes de cloacas, reemplazando caños viejos o ampliando el servicio a los barrios nuevos y a los barrios más vulnerables, lo mismo hicimos con las redes de agua. Descentralizamos la actividad administrativa para acercarla a los vecinos con diez centros de gestión municipal emplazados en distintos barrios, pusimos en valor y creamos el Centro Cultural José La vía, la Escuela municipal de música, hicimos el Paseo del Padre, y numerosas peatonales, las hermosas plazas del Lince y del Barrio Jardín San Luis, y otras tantas que pusimos en valor, transformamos la ex terminal de ómnibus en un centro de atención al vecino donde realizábamos hasta los DNI, creamos una biblioteca municipal, creamos la orquesta infanto-juvenil, radio municipal, hicimos viviendas, logramos que se construyeran los departamentos de Procrear, realizamos 5 parques lineales hermosos que disfruta toda la ciudad, creamos el supermercado municipal, y el supermercado municipal itinerante que recorría diariamente los barrios con los productos de la canasta básica de alimentos más barata de la provincia, creamos el refugio hogar para mujeres en situación de violencia de género, creamos un laboratorio óptico para la provisión de anteojos gratuitos para gente sin obra social, hicimos el polideportivo municipal, creamos gimnasios en los barrios para que los vecinos practiquen deportes gratuitamente, creamos 5 centros de salud y consultorios odontológicos y farmacias, con trailers que diariamente prestaban el servicio de salud en los barrios, creamos la cooperativa municipal con mujeres desocupadas que fabricaban los postes nomencladores de las calles y refugios de colectivos, que se los compraba la municipalidad, lo que permitía generar un ahorro del 50% y a la vez generaba empleo.

Prácticamente erradicamos la precarización del empleo municipal efectivizando en la planta permanente a la casi totalidad de los trabajadores municipales, meta que nos propusimos lograr, y conseguimos, respetando el porcentaje que establece la Carta Orgánica Municipal.

Logramos que el Concejo Deliberante votara ordenanzas únicas en el país, para regular los procedimientos de compras y contrataciones transparentes, presupuesto participativo, elaboración participativa de normas, acceso libre y público a la información y audiencias públicas. Aunque debo decir, con disgusto y preocupación, que mucho de ello, y que tanto costó conseguir en pos de mejorar la institucionalidad y transparencia en la Municipalidad, tengo entendido que hoy se estaría desmantelando

Facilitamos que se armara una amplia red de vecinales con la que trabajamos juntos. Promovimos, creamos, pusimos en marcha y mantuvimos durante 8 años el boleto estudiantil gratuito y jubilado gratuito. Cuando Macri dejó de financiar con subsidios al transporte publico, para llevar adelante el ajuste brutal que realizó, significó que Transpuntano perdiera el 50 % de sus ingresos. Aun así, pudimos sostener el servicio. Conseguimos que se enviaran fondos nacionales – que no eran suficientes – y la municipalidad con un gran esfuerzo, dado la crisis económica que se estaba viviendo, pudo financiar en favor de todos los usuarios vecinos de la ciudad, la continuidad del servicio, manteniendo el boleto estudiantil y jubilado gratis, favoreciendo en especial a los hogares más vulnerables y los educandos.

Creo sin dudas que cometí errores, pero está a la vista la gestión realizada y la mayoría de los vecinos lo reconocen. A diario recibo ese cálido y afectuoso reconocimiento, personal y directo, de parte de muchos vecinos.

Aun así, claro que estoy disconforme con mis errores. Creo que pudo ser mejor y más eficiente el servicio de mejora de las plazas, aunque hicimos muchas y muy buenas, pero el área de arboleda y cuidado de parques y plazas, fue regular. También el área de alumbrado y semaforización siempre fue un dolor de cabeza, y por eso es por lo que hubo alta rotación de funcionarios en ese sector. También la gestión del control del tránsito no fue la mejor, aunque dejamos un estudio del Automóvil Club que repensó y ofreció soluciones para mejorarlo, y que no alcanzamos a desarrollarlo en plenitud. Los planes de veredas para los barrios fallaron más de una vez. Tampoco pudimos concretar, y nos quedamos a mitad de camino, con la modernización del sistema de gestión a través de aplicaciones que le permitan al vecino llevar todos sus tramites desde su celular. Seguramente hay algunas muchas otras falencias más que cometí y que podría mencionar, pero, en definitiva, lo que me llevo de la gestión, es que fue algo para mí que me llenó de satisfacción personal y me enorgullece poder dejar ese legado el día de mañana a mis hijos, nietos, y a los ciudadanos en general.

 

Pregunta: -Usted fue intendente de la ciudad de San Luis entre 2011 y 2019. ¿Qué visión tiene de la nueva gestión municipal?

Enrique Ponce: -Por ética política y posición personal, a lo largo de todo este año he evitado opinar cuando se me ha preguntado sobre el tema, porque considero que uno coadyuva a la gobernabilidad democrática sobre todo cuando uno inicia una gestión tan demandante y carente de recursos como la que representa la Municipalidad de San Luis.

Sin embargo, no significa que no pueda o deba opinar sobre todo cuando empieza a alarmar, por sus consecuencias, que no se está haciendo prevalecer el principio de la autonomía municipal que tanto ha costado alcanzar. No nos olvidemos que llegó a haber dos municipalidades en paralelo hasta que la Corte Suprema de Justicia de la Nación dijo que la intendencia ilegal era la de María Angélica Torrontegui. Eso le costó a la ciudad que se evaporara un presupuesto y medio que fue a parar vaya a saber dónde. Mas allá de la pertenencia partidaria, el principio de la autonomía municipal no debería dejar de tener vigencia, pero no por que sea una bandera o un simple “slogan”, sino porque la autonomía implica que quien toma las decisiones sobre las mejores políticas públicas y obras que necesita la ciudad y sus vecinos, es la propia cabeza de la Municipalidad, y no porque le sean impuestas por otros gobernantes o intereses ajenos. Observo además, con dolor, que se han desmantelado o vaciado muchas de nuestras políticas públicas y programas, lo que se ha traducido en una ausencia del Estado Municipal con detrimento de derechos y garantías reconocidos en la Carta Orgánica Municipal en favor del pueblo de la ciudad de San Luis.

Por lo demás, la verdad que no puedo opinar porque no he conocido hasta ahora cual es su plan de gobierno.

 

Pregunta: -En el escenario político nacional ya hay movimientos de dirigentes que empiezan a definir posiciones y se encolumnan de cara los futuros escenarios electorales. Usted es un hombre del justicialismo y muy cercano a Alicia Kirchner. ¿Cómo está esa relación?, ¿Pretende ocupar algún lugar particular en los armados nacionales?

Enrique Ponce: -La relación es buena con algunos dirigentes nacionales que ocupan cargos importantes en el Gobierno de Alberto Fernández, incluso amigos ex intendentes que hoy son gobernadores de algunas provincias. Soy justicialista, pero el gobierno provincial, por el momento, está entrelazado con el nacional, y eso no me hace visualizar un panorama político que haga viable llevar a cabo un armado conjunto.

 

Pregunta: -Pese a la incertidumbre sobre la fecha o la realización de elecciones PASO –hay varios gobernadores que están pidiendo que se suspendan excepcionalmente-. ¿Con qué expectativas enfrenta el escenario electoral que vendrá en 2021? ¿Qué significado tendrá esa elección de medio término en San Luis?

Enrique Ponce: -El escenario electoral del 2021, creo que no es el óptimo para la oposición, ya que está vigente la ley provincial electoral de primarias abiertas simultaneas no obligatorias (PAS). Eso está hecho a medida para que los partidos políticos opositores tengan dificultades ya que a la hora de votar, si no es obligatorio hacerlo, es muy baja la afluencia de votantes, lo cual quita legitimidad a los candidatos y genera un gran gasto para las estructuras políticas que no tienen recursos para financiarse. Por eso creo que habrá que ver que hará el gobernador. Pienso que finalmente dejará sin efecto esa ley, en sintonía con los demás gobernadores y el gobierno nacional, que están detrás de suspender las PASO, obviamente, porque les conviene mantener la unidad del Frente de Todos. Dependerá de la dirigencia opositora puntana superar ese escollo, y lograr, consenso para llevar a cabo un proceso que posibilite la selección de candidatos con una plataforma política coincidente en un marco de unidad.

 

Pregunta: -¿Piensa ser candidato en las elecciones de 2021?, ¿Qué cargo le gustaría disputar?

Enrique Ponce: -Tengo muchas ganas de postularme para diputado nacional con miras al 2023. Creo que puedo aportarle mucho a la provincia a partir de mi experiencia de 8 años de gobierno como intendente.

Y en el 2023, me gustaría medirme en una interna con Claudio Poggi y Walter Ceballos, a quienes los veo como candidatos a gobernador.

Quisiera ser gobernador de San Luis, sacarla de la opacidad con la que se gestionan los recursos y canalizarlos al bien común, y dar todo mi potencial para que San Luis sea la mejor provincia del país, con ciudadanos con acceso a justicia, trabajo, salud, educación, que puedan realizarse plenamente en la sociedad.

 

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