Plan nacional: Leche pasteurizada y en sachet desde Merlo para la región

Un productor de Merlo, entre 13 pequeñas unidades productoras lácteas de todo el país, contará con las máquinas necesarias para poder envasar en sachets la producción de su emprendimiento, en el marco de un plan nacional que coordinan organizaciones sociales.

Se trata de Luis Sosa, de 36 años, conocedor del oficio e hijo de productores de leche de la zona de Merlo. “Luis se había dedicado a la albañilería y hacía unas changas en el campo. Como para todas las familias que ordeñan sus vacas en esta zona, el negocio se puso difícil en el último tiempo. Pero en su caso el proyecto de las sachetadoras les llegó a tiempo para intentar sostener la tradición familiar. Los litros que produzca irán a la pasteurizadora que en breve tendrá el Frente Darío Santillán en el barrio Piedra Blanca Abajo, de Merlo” publicó este fin de semana el sitio El Cohete a la Luna, en un artículo que refleja la puesta en marcha de este programa nacional que instrumenta el ministerio de Desarrollo Social a partir de un desarrollo del Inta Región Pampeana.

El equipamiento irá a manos de pequeños productores de San Vicente y una por localidad para Punta Indio, Ezeiza, Luján, Vieytes y Carhué en la Provincia de Buenos Aires. En el interior también irá una para Concepción del Uruguay, en Entre Ríos; para Villa Ocampo, en Santa Fe; Merlo, en San Luís; Mayor Villafañe y Villa Dos Trece, en Formosa y General Pico, en La Pampa, detalla el periodista Alejandro Marinelli autor del artículo titulado «Vía Láctea».

“Las sachetadoras van a ayudar mucho a los productores de nuestra zona, que no les quedaba otra que vender ellos mismos la leche recién ordeñada. Las grandes empresas les exigen una cantidad de leche grande que ellos no pueden producir porque para eso necesitan invertir recursos que no tienen. Además, así sacan poco margen y los costos son muchos. Hay que cubrir el alimento de las vacas, maíz, balanceados, rollos de alfalfa y avena. A eso sumale el gasoil, los veterinarios y el mantenimiento de las instalaciones. Cambiarían varias de estas relaciones”, explica en El Cohete a la Luna, Ingrid Barragán, de la cooperativa La Comunitaria MTE-Rural, de La Pampa.

En enero de este año se anunció oficialmente el desarrollo de un primer equipo para pasteurizar leche envasada lo que permitiría su comercialización en zonas cercanas. https://www.argentina.gob.ar/noticias/desarrollan-el-primer-equipo-del-pais-que-pasteuriza-leche-envasada

La posibilidad de resolver en el lugar uno de sus procesos permitirá que la leche no recorra cientos de kilómetros para ser vendida, algo que impactará en el bolsillo del que la produce y del que la consume.

Otros puntanos aportan su testimonio, aunque en su caso ya no producen leche. “Marcos Avila y Marta Oviedo ya pasaron los 60 y tienen unas quince vacas en el medio del valle, a 25 kilómetros de Merlo, en San Luis. Durante 23 años ordeñaron sus vacas y llevaron su leche en tachos de metal y botellas. Primero lo hicieron en bicicleta, después en sulky y en los últimos años en un Renault 12”, recrea el sitio porteño.

“Es un trabajo difícil, hay que dedicarle mucho tiempo y cuando llovía andar por los caminos se complicaba. Y si era con rayos la tormenta, se te asustaban los caballos”, recuerda Marcos. Repartía la leche recién sacada de las vacas en los parajes vecinos. Cada día iba a un barrio distinto. Tiene dos hijas, una es enfermera y la otra maestra de geografía. Siente cierta añoranza porque ellas no siguieron con el legado familiar pero dice que gracias a la leche pudo hacer que estudiaran y se recibieran. Las ventas de Marcos se fueron complicando en los últimos años. Al principio su producción se fue achicando hasta que al final decidió cortar su antigua actividad. Hace un tiempo las vendió y cría animales para faenar, que se los van a buscar. Es una historia trunca que muestra lo que sucede con los que no tienen la ayuda para seguir”.

A través de este plan, el ministerio de Desarrollo Social financiará el costo de las pequeñas plantas pasteurizadoras, lo que incluye la máquina, los insumos y las heladeras. Estos primeros trece equipos son construidos por Tecnoar, una pyme de Concordia, pero en breve arrancarán tres más. El INTA y la UBA tienen la patente compartida pero la ceden a bajo costo para que la producción se pueda extender. El costo de la máquina ronda los 250.000 pesos y pasteuriza 100 litros diarios. El INTA se encargará también de hacer la certificación y el seguimiento del funcionamiento. Y el Senasa, los controles de la leche.

Si bien el Código Alimentario Argentino prohíbe la venta de leche no pasteurizada para consumo desde 1963, estudios del sector indican que es una práctica registrada en todas las cuencas lácteas del país y estiman que el 15 % del mercado nacional de leche pertenece al sector informal, categoría que comprende a los circuitos cortos de producción y consumo de leche fluida sin pasteurizar. Por su parte, en países en vías de desarrollo como los de América Latina, se calcula que el mercado informal alcanza el 80 %.

El consumo de leche sin una pasteurización controlada puede provocar el contagio de enfermedades zoonóticas como tuberculosis y brucelosis, y la ingesta de escherichia coli a través de alimentos, una de las causas del Síndrome Urémico Hemolítico en poblaciones de alto riesgo, como niños menores de cinco años.

Frente a esta problemática, especialistas del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar del INTA (IPAF) Región Pampeana y de la UBA desarrollaron un equipo –el primero del país– que envasa leche fluida, la pasteuriza y la enfría al punto de garantizar condiciones óptimas de inocuidad para su comercialización directa en las zonas de proximidad. La novedad del sistema radica en que la pasteurización se realiza dentro del envase utilizado para la comercialización.

Con información del ministerio de Desarrollo Social y de El Cohete a la Luna

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