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Entrevista exclusiva al senador nacional Claudio Poggi

Este domingo continúa la serie de entrevistas que esta página presenta en diciembre y esta vez las respuestas son del Senador nacional, Claudio Poggi. La pandemia, el rol de los Estados, la redefinición de la relaciones humanas, la realidad política y social de San Luis, la experiencia de los armados políticos y los futuros escenarios electorales que enfrentarán los dirigentes y la sociedad en general en el año próximo, fueron los ejes temáticos de este diálogo que compartimos a continuación:

 

Pregunta: -La crisis ha provocado un colapso de las estructuras que sostuvieron la “normalidad” previa. Intelectuales como Giorgio Agamben consideran que la reacción de los Estados contra la pandemia ejemplifica la figura del estado de excepción como clave de comprensión de los dispositivos de control. ¿Usted cree que es necesario redefinir el rol del Estado? ¿Qué evaluación hace de la gestión de la pandemia llevada adelante por los Estados en general?

Claudio Poggi: -No todos los estados actuaron de la misma manera al momento de implementar la figura del estado de excepción y mucho menos, en la aplicación de los dispositivos de control social.

Lamentablemente en la Argentina en general y en San Luis, en particular, en nombre de la pandemia se pusieron en crisis los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y económicos de la población. La propia democracia y la constitución fueron situadas en dudas al momento de justificar las políticas que se implementaban.

Uno puede comprender que en la primera etapa de esta larga crisis sanitaria que estamos atravesando, se haya apelado al miedo como un mecanismo de control y, especialmente, como una herramienta disciplinaria que buscaba cambiar conductas y hábitos culturales que ponían en riesgo a la salud de la población.

Pero se enamoraron de la pandemia. Uno veía con preocupación cómo los gobernantes alimentaban su vanidad con largas exposiciones diarias, vacías de contenidos, naturalizando la implementación de medidas autoritarias que restringían garantías constitucionales en nombre del COVID, limitando de modo exasperante el derecho al libre tránsito, a ingresar y egresar del territorio provincial, con muertes dudosas en dependencias policiales, con detenciones arbitraria, múltiples violaciones a los derechos humanos, a las que se sumaban actitudes propiamente macartistas de parte de las autoridades hacia los ciudadanos, donde en muchas ocasiones, se ponía en riesgo la propia seguridad del vecino que resultaba víctima de la ira del gobernante.

El estado sanluiseño tuvo un rol durante la pandemia, puramente sanitarista, pretendiendo a través de medidas que en muchos casos fueron irracionales, intentar que la población no se contagie el virus.

Fracasó en ese intento y perdió de vista la posibilidad de aplicar medidas amplias sobre la sociedad, en donde además de mirar la situación sanitaria, hubiera cuidado a los sectores productivos y de servicios, a la educación, a sostener el mundo del trabajo. El gobierno de San Luis dejó que la pandemia se lleve puesto, al cada vez mas pequeño, sector productivo provincial

 

Pregunta: -Roberto Follari, Licenciado y Doctor en Psicología por la Universidad Nacional de San Luis, en el ensayo “El Futuro después del Covid-19” opina que “hay un evidente crecimiento en la valoración de la solidaridad y lo mancomunado; aunque a la vez, se registran aumentos del miedo individual y colectivo”. ¿Cuál es su visión sobre cómo la crisis está redefiniendo nuestras relaciones?

Claudio Poggi: -Me gustaría poder acceder al citado ensayo. No lo he leído y me resulta de interés poder conocerlo. Estoy en una etapa de recolección de información, entrevistas con distintos actores de nuestra comunidad e investigación de datos, para poder comprender el modo en que debemos prepararnos para convivir con el Covid.

Tenemos la obligación de crecer y soñar mientras convivimos con esta pandemia, no podemos paralizarnos hasta que esto pase, no es cuando esto pase sino mientras está pasando, cuando debemos planificar y ejecutar políticas de estado que permitan mejorar la calidad de vida de nuestra población.

Nuestras relaciones interpersonales se han modificado sustancialmente desde marzo del 2020 cuando comenzó esta crisis. Todavía nos estamos redefiniendo en este nuevo escenario. Hemos actuado como sociedad de un modo pendular. La solidaridad colectiva y la violencia individualista autoritaria, convivieron de un modo riesgoso.

El mejor ejemplo de estas peligrosas oscilaciones lo representa el caso conocido como “el quesero de Tilisarao”.

Un mensaje cargado de ira de parte de los integrantes del comité de crisis, en especial de su presidente, el gobernador de la provincia, transformaron a un ciudadano que estaba enfermo, con síntomas de coronavirus, en un peligro para la sociedad que había que escrachar, vapulear y exterminar.

Lo que pasó durante aquellas veinticuatro horas de sainete del Comité, con un mensaje cargado de violencia de parte de los funcionarios, expuso a una sociedad que hacía de la solidaridad, un valor propio de nuestro ADN, en una comunidad egoísta e irracional.

Parte de los motivos de porqué sucedió esto, hay que buscarlos en la respuesta anterior; cuando al ciudadano se lo somete al stress del miedo, al temor permanente de la muerte, los lazos sociales se resquebrajan.

Mas allá de esta mirada, la única solidaridad con aquel que era víctima de las consecuencias de la pandemia, fue la del ciudadano común. Los funcionarios, miembros del poder judicial, la política en general, estuvieron muy alejados de la realidad.

Si el propio INDEC nos marca que la mitad de la población sufrió consecuencias económicas a causa de la pandemia, mientras la ciudadanía se esforzaba para poder sostenerse ante el embate de la crisis, ningún integrante del poder ejecutivo, judicial o legislativo de San Luis, se atrevió a reducir sus sueldos. No sólo que se negaron, se aumentaron sus sueldos en un 40% y además, subieron impuestos provinciales y tasas municipales; eso de solidario no tiene nada.

Presenté en el Senado de la Nación un proyecto de ley de creación de un aporte solidario del 30%, de los salarios altos de funcionarios nacionales, jueces y magistrados de la justicia y legisladores nacionales. Ese proyecto no tuvo consenso y no prosperó.

En mi caso particular cuando comenzó la crisis, comencé a donar el 30% de mi sueldo a instituciones no gubernamentales de contención social. Igual determinación tomaron los legisladores provinciales de San Luis Unido. Pero con eso solo no alcanza, la sociedad pide que el esfuerzo sea compartido y mientras algunos siguen viajando en aviones privados, o gastando del erario público para el capricho de los funcionarios, la comunidad no observa que haya un mensaje de empatía con quienes están sufriendo

No sólo la pandemia puso en crisis las relaciones humanas a partir de la desaparición del escenario real como espacio de encuentro. La crisis en la relación entre la política y el ciudadano común, se agudizó

 

Pregunta: -La utilización de herramientas tecnológicas que facilitan el contacto de manera virtual modificó los ámbitos de interrelación –gobierno, trabajo, formación, entretenimiento-. ¿Cuál fue el impacto que la pandemia provocó en los sistemas de gestión de gobierno –virtualidad en sesiones, encuentro vía zoom, gestiones digitales? ¿Cree que los cambios que produjo tienden a permanecer en una nueva normalidad?

Claudio Poggi: -¿Cuántos de nosotros conocíamos en febrero de este año la plataforma Zoom o Meet?

En mi caso particular, las mencionadas, eran desconocidas. Nuestro acceso al mundo virtual se limitaba a las redes sociales más conocidas – WhatsApp, Facebook, Instagram y Twitter – el repliegue del espacio público, de nuestros lugares comunes de encuentros, nos obligó a empezar a encontrarnos en ámbitos virtuales. ¿Si van a permanecer? Van a convivir con nosotros, llegaron para quedarse.

En mi experiencia personal, debí reinventarme y aprender.

Desde mi casa en la ciudad de San Luis, cumplí todas mis obligaciones como senador nacional, participando de cada sesión, de cada reunión de comisión. Además, desde mi oficina mantuve reuniones utilizando diferentes plataformas, como presidente de Avanzar, desarrollando capacitaciones, en charlas con militantes, en la producción del trabajo que estamos realizando sobre nuestra mirada de futuro de San Luis, entre muchos otras acciones más.

Parecía que no iba existir nada que reemplace el poder encontrarnos en una mesa, a conversar personalmente. Hoy no estoy tan seguro de que eso sea así. Nada reemplaza un abrazo, un saludo, el compartir el lugar. Pero para todo lo demás, llegó la virtualidad

 

Pregunta: -En varias publicaciones en las redes sociales usted responsabilizó al Gobernador Rodríguez Saá diciendo que había fracasado en el manejo de la gestión de la pandemia. ¿Sostiene esa opinión?, ¿Con qué argumento?

Claudio Poggi: -Yo lo invito a usted que ponga un cartel en la puerta de su casa que diga «prohibido el ingreso de moscas y mosquitos». Si esa va a ser su única medida para evitar la proliferación de insectos, le aviso que va a fracasar

Eso hizo el gobernador Rodríguez Saá, estaba convencido que lo único que había que hacer para que no haya coronavirus en San Luis, era impedir que la gente entre, transite y salga de la provincia. Sólo le faltó poner un cartel en los puestos limítrofes que diga «prohibido el ingreso del Coronavirus a San Luis». El presente de nuestras estadísticas, muestra que esa estrategia absurda, fracasó.

Durante el aislamiento se nos sometió a un reporte diario, donde lo único que se hacía era reforzar los mecanismos de control e instrumentación social del miedo. El mismo se asumía como “los ojos de Dios” y “la luz del sol”. Planteó que para liberarnos del Covid, debía multarnos, encarcelarnos, no dejar ingresar a los puntanos que habían quedado afuera de la provincia. Control total de parte de un estado autoritario.

Toda la mirada del gobierno cayó en el virus. Nadie miró al sector productivo, de servicios, nadie se preocupó por la educación y cuando el virus empezó a circular colectivamente por nuestras calles, el gobernador huyó. Desaparecieron los reportes diarios, discontinuó su presencia. Dejó a la gente sola y a la deriva. Sin malla de contención social.

Se le hizo un gran daño a la economía provincial, se sometió al sufrimiento a muchas familias porque los separaron, les impidieron poder afrontar esta crisis juntos, muchos no pudieron darle el ultimo adiós a sus seres queridos. Todos hechos muy tristes.

 

Pregunta: -Más allá de la pandemia, los indicadores oficiales muestran que se duplicó la pobreza en San Luis y que el sector privado no crece desde hace 50 meses. ¿Cómo imagina a la provincia de San Luis superada la pandemia?, ¿Cuáles son los actores sociales o sectores productivos que demandarán una asistencia extraordinaria?

Claudio Poggi: -La primera pregunta que debemos hacernos es cómo nos encontró el inicio de la pandemia. La pandemia fue una lupa que aumentó nuestras realidades, que nos puso en evidencia aquello que se intentaba ocultar. Lamentablemente, en San Luis, entramos a la pandemia con pésimos indicadores de desempleo y pobreza.

En el primer trimestre de este año, el promedio de pobreza en todo el país alcanzaba al 35.5% de la población, en San Luis ese indicador se ubicaba en el 35%. En el mismo trimestre del año 2018, San Luis tenía menos de 18% de pobreza, en aquel momento estábamos 10 puntos abajo del promedio nacional y en el 2016, nuestros indicadores de pobreza representaban un tercio de la media nacional. Ya antes de la llegada de la pandemia, la provincia había triplicado su pobreza.

A estos desgarradores indicadores, agregue que triplicamos la tasa de indigencia en sólo dos años. Que en el periodo 2016-2019 mientras a nivel país la pérdida de empleos privados fue de un 2.2% en nuestra provincia fue de seis veces más que el promedio nacional, 13.8%.

Según estadísticas del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), durante ese lapso se perdió en todo el país, el 2.9% de los puestos formales de la construcción. En San Luis, la tasa de pérdida de empleos del sector de la construcción ascendió a la alarmante cifra del 50.4%. Por cada empleo que se perdía en el país, en San Luis se perdieron 17 puestos de trabajo.

A esto debe sumarle que el 60% de nuestros chicos menores de 18 años en edad escolar son pobres o indigentes y que de esa población, la mitad no tuvo computadora o acceso a internet, para poder estudiar. El panorama con el que ingresamos a la pandemia era realmente desolador.

Los indicadores provinciales tuvieron en los últimos cuatros años un deterioro mucho más acelerado y exponencial que las estadísticas promedio a nivel nacional.

La pobreza en la pandemia ha crecido, pero previo a la pandemia, San Luis había implosionado.

Ninguna sociedad se desarrolla cuando sus gobernantes trabajan para que la pobreza se transforme en estructural.

Generar políticas de empleo y de trabajo es el único camino para que los ciudadanos tengan posibilidades de mejorar su calidad de vida.

Si la única respuesta va a ser, más planes sociales, los ciudadanos de San Luis no tienen futuro. El beneficio social no debe ser el techo aspiracional, es el piso desde donde se debe crecer y para crecer, el Estado debe impulsar políticas activas para que quienes hoy están vulnerables, en el futuro, sean los que generen riquezas en sus comunidades

Si el Gobernador no entiende que debe cambiar el rumbo, el pueblo de San Luis, democráticamente, necesita cambiar al gobernador.

Pregunta: -Usted es uno de los constructores del armado de un frente político opositor al gobierno provincial que ya tiene la experiencia de dos elecciones -2017 y 2019-. ¿Qué análisis hace de ese recorrido a la luz de los resultados obtenidos?

Claudio Poggi: -Si queremos derrotar el régimen de los Rodríguez Saá, el camino es la unidad. Por eso entiendo que la experiencia ha sido muy buena.

San Luis Unido termina muy bien el año. Se mantuvo la mayoría de los bloques parlamentarios cohesionados, tanto en la cámara de diputados como en los principales concejos deliberantes de la provincia.

Si bien es cierto que hemos tenido alguna situación en particular con algunos dirigentes, en la ciudad de San Luis, que me molestó mucho, los propios partidos políticos a los que pertenecen, han sido muy duros con ellos estudiando posibles medidas disciplinarias para con los involucrados.

San Luis Unido está muy bien y en camino para enfrentar el próximo año

 

Pregunta: -En el escenario político nacional ya hay movimientos de dirigentes que empiezan a definir posiciones y se encolumnan de cara los futuros escenarios electorales. Usted se ha definido como un hombre del justicialismo. ¿Qué lugar pretende ocupar en ese armado opositor al Gobierno nacional?

Claudio Poggi: -Soy justicialista que no es lo mismo que ser kirchnerista. Yo a esa línea de pensamiento no pertenezco, la respeto, pero no me siento representado en sus valores ni en su mirada de la sociedad. Hoy el kirchnerismo y los Rodríguez Saá son lo mismo.

Mi lugar en el escenario nacional es trabajando por un país donde la justicia social pase por el acceso a la educación y a un trabajo digno. Donde se respeten las libertades individuales, donde todos tengan igualdad de condiciones para poder desarrollarse, en donde la seguridad individual no sea puesta en riesgo ante la suelta masiva de presos, la corrupción sea castigada. No puedo sentirme representado por quienes buscan perpetuarse en el poder a costa del empobrecimiento y la falta de educación de sus habitantes.

 

Pregunta: -Pese a la incertidumbre sobre la fecha o la realización de elecciones PASO –hay varios gobernadores que están pidiendo que se suspendan excepcionalmente-. ¿Con qué expectativas enfrenta el escenario electoral que vendrá en 2021? ¿Qué significado tendrá esa elección de medio término en San Luis?

Claudio Poggi: -El 2021 y el 2023, serán años bisagras para San Luis. Vamos a enfrentar los desafíos que se nos presenten con mucho optimismo. Todos los que decimos no a esta política del miedo, del apriete, a la indiferencia del aumento de la pobreza, de la falta de educación y trabajo vamos a estar unidos y en el mismo espacio. Tenemos los cimientos sólidos del 2017 y del 2019. Hemos capitalizado esa experiencia.

El futuro que elegimos como sociedad, se empieza a jugar en la próxima elección. Es el momento de comenzar un cambio que nos permita desarrollarnos como provincia, retomando el San Luis del progreso, del cual alguna vez nos sentimos orgullosos.

Debemos decidir entre construir un modelo moderno de Provincia o la consolidación definitiva de un régimen feudal donde la pobreza estructural, es su signo distintivo, tal como se puede observar en otras provincias hermanas.

 

Pregunta: -Usted ha dicho públicamente que el Gobernador podría llegar a plantear la necesidad de introducir una enmienda en la Constitución provincial que lo habilite a una posible re-reelección. ¿Con qué argumento sostiene esa opinión?

Claudio Poggi: -¿Con que argumentos debería pensar que no lo va a hacer?.

Ha demostrado que es un enfermo del poder, que busca conservar el poder por el poder en sí mismo, cada vez más alejado del ciudadano común, de sus necesidades y sufrimiento. El visualiza claramente que no tiene un sucesor que pueda ganar la próxima elección y ante el riesgo de quedar fuera del poder, va a buscar todos los artilugios inimaginables, para perpetuarse.

No me pregunten tanto por qué pienso que lo va a intentar, con todo el respeto que usted sabe que le tengo, pregúntese porqué no lo haría. Sólo mire los antecedentes de Rodríguez Saá, ahí encontrará la respuesta.

 

Pregunta: -Usted tiene mandato como Senador nacional hasta el año 2023, sin embargo, su nombre se menciona como posible candidato a diputado nacional en 2021. ¿Analiza presentarse en algún cargo?

Claudio Poggi: -En el 2021 voy a estar arremangado, en la calle, junto a los dirigentes de Avanzar y del frente político opositor, trabajando en función del objetivo principal que es ganar la gobernación de la provincia en el 2023 y construir una expectativa de futuro que incluya a todos los sanluiseños. Que les de esperanza, que venza a la resignación.

Hablar de candidaturas, en todos los niveles, es oprobioso para el ciudadano. Nuestros vecinos han tenido un año horrible, ellos necesitan saber si vamos a trabajar para que tengan educación, trabajo, seguridad, salud, una mejor calidad de vida. No le quepan dudas que voy a trabajar para que logremos la mayor cantidad de votos para seguir construyendo otro futuro para los ciudadanos de San Luis, no importa el lugar, importa el objetivo.

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